domingo, 12 de marzo de 2023

PLAN PILOTO DE RENTA BÁSICA EN CATALUÑA

        El gobierno de Cataluña constituyó en junio de 2021 la Oficina del Plan Piloto para implementar la Renta Básica. Su misión es coordinar las políticas en el ámbito del diseño y la organización del plan y efectuar el seguimiento de la ejecución. Además, tiene como cometido relacionarse con la Unión Europea y las comisiones internacionales que impulsen mejoras y transformaciones en políticas de rentas sociales o experiencias similares a la Renta Básica Universal. Al frente de la Oficina se encuentra Sergi Raventós, con una acreditada trayectoria académica y profesional como experto en la materia.


        Desde entonces se ha venido haciendo un trabajo muy serio en el diseño de este proyecto piloto. La Oficina cuenta con un equipo técnico solvente profesionalmente y con experiencia en el diseño de políticas públicas. Además se ha constituido un comité científico de expertos que tiene como funciones realizar recomendaciones técnicas y científicas e informes de alcance general así como relativos a cuestiones específicas referentes al diseño, la implementación y evaluación del plan piloto para implementar la renta básica universal a petición de la Oficina del Plan Piloto para Implementar la Renta Básica Universal; asesorar al Departamento de la Presidencia, a través de la Oficina del Plan Piloto para Implementar la Renta Básica Universal, sobre el diseño del plan piloto en relación a la naturaleza y las características esenciales de la renta básica universal; valorar los cambios y las distorsiones que pueda padecer el plan piloto durante la fase de implementación y realizar estimaciones del impacto metodológico que se pueda derivar; y asesorar al Departamento de la Presidencia, a través de la Oficina del Plan Piloto para Implementar la Renta Básica Universal, sobre la adaptabilidad y comunicación del plan piloto de la renta básica universal durante todas sus fases.

        Un trabajo muy serio en el que el Ivàlua (Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas) ha desempeñado un papel fundamental en dos cuestiones relevantes: que se den las condiciones para la evaluabilidad del plan piloto, pudiendo establecer relaciones causales entre la situación de partida y los efectos del experimento; y asegurar que la información que se aporta es relevante para ampliar el conocimiento y la evidencia sobre la renta básica. También se ha contado con la participación de más de 40 entidades de todos los ámbitos, logrando la participación de la comunidad en el pilotaje como estrategia para sumar la mayor cantidad posible de inteligencia colectiva al proyecto.

            Se trata, en definitiva, de una iniciativa que tiene en cuenta la importancia de probar lo que funciona antes de escalar una política pública, limitando los efectos al pilotaje y pudiendo realizar una sólida evaluación previa a su implementación total. Sobre este particular recomiendo la lectura del capítulo décimo del libro de Beth Simone Noveck “Cómo resolver problemas públicos”, al que ya dediqué una entrada en este blog recientemente.

            Pues bien, una enmienda a los presupuestos de la Generalitat de Cataluña promovida por el PSC y Junts ha dejado sin partida presupuestaria esta iniciativa. Resulta difícil de comprender que un proyecto de estas características, bien trabajado por sus promotores, realizado con rigor y solvencia técnicas, con la participación de la sociedad civil y respaldado por el conocimiento científico experto, que tiene como finalidad caminar sobre bases sólidas de evidencia antes de poner en marcha una renta básica, haya sido rechazado. Y más difícil aún es entender la posición política del PSC, sobre todo teniendo en cuenta que el PSOE en 2004, siendo secretario general José Luis Rodríguez Zapatero y a iniciativa de Jordi Sevilla, llevó esta iniciativa en su programa electoral.

        En este enlace se puede obtener toda la información sobre el plan piloto:

Plan Piloto de Renta Básica Universal (RBU)






jueves, 26 de enero de 2023

CÓMO RESOLVER PROBLEMAS PÚBLICOS

        Es la cuestión a la que se propone dar respuesta Beth Simone Noveck en su libro “Cómo resolver problemas públicos. Una guía práctica para arreglar el gobierno y cambiar el mundo”. Se trata efectivamente de una auténtica guía práctica para aquellos que se plantean como propósito trabajar por mejores gobiernos, más equitativos y eficaces, que tiendan la mano a sus ciudadanos y que sepan abordar los retos que tenemos con ayuda de la inteligencia y la sabiduría de nuestras comunidades. Una auténtica caja de herramientas para hacer mejores políticas públicas pensando en el bien común y siendo capaces de liderar desde los gobiernos el esfuerzo colectivo de administraciones públicas, empresas y sociedad civil.


        Noveck sitúa el eje del cambio en la capacidad de emprendimiento público de los gobiernos, para lo que se precisa una profunda transformación en el modo de concebir la acción de las administraciones públicas. El paradigma de la aplicación de técnicas de gestión de la empresa privada al sector público ha evidenciado su falta de idoneidad para resolver problemas públicos. La empresa privada funciona bien en entornos competitivos, primando las cualidades individuales para destacar sobre los demás y persiguiendo un legítimo beneficio particular. Sin embargo, resolver problemas públicos requiere ser capaces de trabajar colaborativamente, obtener el máximo rendimiento de la inteligencia colectiva que las comunidades poseen y hacerlo desde un enfoque ético de la acción orientado a la consecución del bien común. Hay mucho talento en las administraciones públicas, lo que hay que hacer es identificarlo, motivarlo y formarlo para la innovación.

    Las habilidades que es necesario desarrollar en los empleados públicos están relacionadas con la capacidad para definir bien los problemas públicos, analizar los datos para comprender su amplitud y naturaleza, llevar a cabo un diseño de soluciones orientado en las personas, desarrollar formas de trabajo participativas para movilizar la inteligencia colectiva de las comunidades, hacer uso de la evidencia disponible sobre la materia, entablar alianzas potentes creando equipos interdisciplinares y finalmente medir lo que funciona mediante evaluaciones empleando técnicas experimentales y colaborativas.

        El libro proporciona ejemplos de políticas públicas que han sido capaces de resolver problemas que afectan a la ciudadanía de un modo innovador, aportando herramientas concretas para trabajar en cada una de las fases de desarrollo de la política pública, desde la definición del problema y la idea que contiene su posible solución hasta la implementación de las acciones para llevarla a cabo y su evaluación para comprobar sus resultados y su impacto. Todo ello con un enfoque eminentemente práctico sin perder de vista el marco teórico basado en el liderazgo del sector público en todo el proceso.

        Cuando un político diga que él lo haría mejor porque aumentaría el presupuesto en sanidad, educación o servicios sociales, deberíamos desconfiar de su discurso. Resolver problemas públicos es mucho más que incrementar el presupuesto de un ministerio, una consejería o una concejalía. No se trata de gastar más dinero, un bien siempre escaso en cualquier economía, sino de ser capaces de emplearlo mejor y sacarle el máximo rendimiento a cada euro invertido. Se trata de administraciones públicas capaces de movilizar lo mejor de toda la sociedad para trabajar juntos por el bien común.



jueves, 27 de octubre de 2022

DOS LECTURAS FUNDAMENTALES SOBRE LA RENTA BÁSICA

         Mis últimas lecturas sobre las políticas públicas de Renta Básica han sido dos libros de Daniel Raventós que considero fundamentales para situar el estado de la cuestión en el momento actual. El primero tiene como título “Renta básica incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa”, escrito en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, y el segundo es “La Renta Básica. ¿Por qué y para qué?”

    

        En el primer libro, se aborda un elemento sustancial en orden a considerar la viabilidad de una renta básica universal como derecho de ciudadanía, la sostenibilidad de su financiación. Los buenos propósitos no resultan suficientes para convertir una idea justa en una política pública que resuelva problemas reales que afectan a la ciudadanía. La introducción en la agenda pública del debate sobre las políticas de ingresos garantizados requiere una sólida fundamentación práctica que muestre su posibilidad de implementación.

        La metodología empleada tiene como punto de partida el análisis de la fiscalidad en el IRPF, en el que se observa una regresividad en numerosas reducciones sobre la base imponible, lo que también ocurre con algunas de las deducciones contempladas en el impuesto. Estos factores limitan la progresividad que sería deseable en un impuesto sobre la renta, reduciendo su efecto redistributivo. Se propone una reforma fiscal que aumente la progresividad del impuesto, haciendo que se incremente su impacto en la reducción de la desigualdad aumentando su impacto redistributivo de ingresos.

        Una de las fuentes de financiación de la Renta Básica se encuentra en el ahorro que supondría, tomando en cuenta las prestaciones monetarias actuales a las que sustituiría con su puesta en marcha. También hay que cuantificar como ahorro los efectos positivos en la población destinataria de estas políticas de ingresos garantizados, en la medida en que mejora su salud, su capacidad de formación, su inserción social, con la consiguiente reducción de demanda de algunos servicios públicos para su atención.

        El estudio llega a la conclusión de que con la reforma del IRPF propuesta, la inmensa mayoría de la ciudadanía resultaría beneficiada en sus ingresos netos resultantes. En definitiva, aportan elementos suficientes para un debate racional y riguroso sobre la posibilidad de la Renta Básica universal en España, no solamente por razones normativas y de justicia, sino por los argumentos de carácter técnico que defienden su viabilidad económica.

        El segundo libro es un ensayo en solitario de Daniel Raventós sobre la Renta Básica en el que aborda los aspectos ético-normativos sustentados en las teorías de la justicia y el republicanismo-socialista, así como un análisis de los posicionamientos de los agentes políticos y sociales sobre la cuestión, junto con dos interesantes reflexiones sobre su impacto positivo en la cuestión de la salud mental y el empleo en sus diferentes variedades.

        Parte de la fundamentación filosófica de la Renta Básica como instrumento para hacer realidad el ideal de libertad republicana. La garantía de ingresos es una potente herramienta de emancipación del ser humano, de no dependencia de nadie para la subsistencia, de garantía para la no dominación por el otro. La cuestión de la financiación es prácticamente una referencia continua al libro anterior, que supone sin duda el trabajo más riguroso realizado hasta la fecha sobre su viabilidad económica. Cuando analiza los apoyos estas políticas desde la izquierda y la derecha, identifica puntos de conexión y aspectos de diferenciación, sobre todo en relación al modo de financiarla, las medidas de política económica que deberían acompañarlas, el papel del Estado más allá de su regulación, así como otras medidas de políticas sociales que deberían reforzarlas o no. Sin embargo, es un buen punto de partida encontrar elementos de interés en el debate público en todo el espectro político y social sobre la Renta Básica.

        Sin duda, el capítulo más innovador e interesante a mi juicio es el dedicado al impacto de una política de ingresos garantizados en relación con la salud mental de la ciudadanía. La falta de seguridad y confianza en el futuro tiene unos efectos psicológicos y cognitivos devastadores. Romper el círculo vicioso de causalidad entre mercado laboral, desempleo y precarización, pobreza y salud mental, supone un desafío al que la Renta Básica puede dar una respuesta decisiva. Su impacto psicológico sería contundente, aumentando la autonomía vital y la confianza, incrementando la seguridad y la esperanza en el futuro, favoreciendo las relaciones sociales y la participación, dando sentido y significado a la vida, aumentando la cohesión social desde el sentimiento de formar parte de la comunidad.

        Por lo que respecta al trabajo, tendría un impacto muy positivo en el desarrollo de tareas no instrumentales de alto impacto en la mejora de vida de la comunidad, tales como el trabajo voluntario y los cuidados de las personas dependientes. Otros efectos positivos serían el de aumentar la capacidad de negociación de los trabajadores para no aceptar trabajos en condiciones degradantes, el de poder elegir trabajos a tiempo parcial compatibles con dedicar tiempo a la formación o a los cuidados en el ámbito familiar, así como el desarrollo de proyectos vitales que requieren tiempo para poder dar un rendimiento económico. Garantizar un ingreso mínimo para subsistir resulta además una estrategia útil para afrontar los desafíos de la robotización de los procesos productivos y de la transición energética necesaria para afrontar los efectos del cambio climático. Sin duda habrá transitoriamente colectivos perdedores con estos cambios, pero en nuestra mano está establecer mecanismos que hagan asumible el tránsito proporcionándoles seguridad.

        En definitiva, se trata de dos lecturas muy recomendables que aportan elementos para un debate de calidad sobre la posibilidad de la Renta Básica como respuesta a los cambios sociales, productivos y climáticos de nuestro tiempo.


miércoles, 24 de agosto de 2022

LA IDEA DEL SOCIALISMO

En su libro “La idea del socialismo. Una tentativa de actualización”, el filósofo alemán Axel Honneth formula una interesante propuesta conceptual de un nuevo marco teórico social centrado en el derecho a la libertad, desde una perspectiva alejada del individualismo capitalista y orientada por la consideración de que ésta se desarrolla en un contexto intersubjetivo. Se trata de una reformulación del socialismo como fuente de orientación ético-política, que partiendo de la premisa del modelo liberal de libertad como capacidad del sujeto para seguir en sus acciones las propias intenciones sin obstáculos ni imposiciones, esa “freedom as non-domination” de profundas raíces en el republicanismo cívico, desemboca en una concepción de la libertad social del ciudadano que vive en comunidad, lo que supone la responsabilidad recíproca de sus miembros y una preocupación por el otro.


      Plantea Honneth la conveniencia de pensar el nuevo régimen de negociación democrática de objetivos comunes pensando en categorías de libertad social. La socialdemocracia tiene por delante la oportunidad de resolver el problema de haberse apartado del ideal emancipador original, tomando la idea rectora de la libertad social para estimular una crítica del egoísmo privado capitalista sin descalificar por completo los derechos individuales. Al mismo tiempo, necesita revertir la equiparación hecha por Marx de la economía de mercado con el capitalismo, para poder ganar espacio político para el desarrollo de proyectos alternativos en el mercado. “Las promesas de la Revolución francesa se cumplirían al institucionalizarse la libertad social en el ámbito económico para un “actuar para el otro” y un “complementarse” de los trabajadores”.

    El socialismo democrático debe poner el foco en la visión del valor emancipador de los derechos humanos y de los ciudadanos, surgidos con la Revolución francesa. La idea de libertad social, concilia los tres valores de libertad, igualdad y fraternidad, entendiendo la fraternidad como una condición fundamental de ejecución de la libertad, para que todos los ciudadanos podamos convivir en una comunidad de iguales, disfrutando de igual libertad.

        Su tarea histórica es articular el hecho de que grupos siempre nuevos, que varían según las circunstancias sociales, aúnan esfuerzos para dar a conocer públicamente demandas hasta ese momento no consideradas, e intentan derribar las barreras de comunicación y, así ampliar los espacios de libertad social. En este contexto, se hace necesario un proceso permanente de experimentación de ideas muy distintas, para esbozar las posibilidades de organización de la creación de valor económico, con la ayuda de mecanismos institucionales de acción mutua colaborativa. Su concepción del socialismo trasciende la limitación de los asalariados como sujeto político protagonista del impulso de su ideal, para ampliar su horizonte al conjunto de la ciudadanía con aspiraciones democráticas de ampliar la libertad social.

       En definitiva, una idea esperanzadora del socialismo como plataforma teórica para alcanzar un “consenso transversal” en condiciones de un “pluralismo razonable” en nuestras sociedades democráticas. Una teoría política fundamentada en lo ético, creadora de sentido vital.

miércoles, 27 de julio de 2022

REPENSAR LA POBREZA

¿Sabemos cómo piensan, qué les preocupa, cómo toman sus decisiones las personas que se encuentran en situación de pobreza? En su libro “Repensar la pobreza. Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global”, los economistas del MIT y ganadores del Premio Nobel de Economía en 2019 Abhijit V. Barnejee y Esther Duflo, se plantean esta cuestión desde el rigor científico de la observación y el análisis de la realidad a través del mundo. El propósito del libro a través de esta experiencia y las evidencias acumuladas, es hablar de soluciones factibles en la lucha contra la pobreza para poder progresar sobre bases firmes.


        Las causas de que muchas políticas públicas se formulen erróneamente se encuentran en lo que denominan las tres “íes”: ideología, cuando se proponen soluciones dogmáticas sin tener en cuenta la realidad; ignorancia, cuando se actúa desde el desconocimiento de los hechos que rodean el día a día de las personas a las que dirigimos la acción; y la inercia, cuando se producen resistencias a cualquier cambio a pesar de los pobres resultados y se escucha la lapidaria frase de “es que esto siempre se ha hecho así”. Se trata en definitiva de hacer una política social que funcione.

De su estudio de la realidad de la pobreza extraen cinco lecciones prácticas:

1. Los pobres muchas veces carecen de información fundamental y creen en cosas que no son ciertas, por eso y no porque sean menos inteligentes, a menudo acaban tomando la decisión equivocada. Como propuesta, plantean mejorar la cantidad y la calidad de las campañas de información, con mensajes que se ganen su confianza basados en la credibilidad.

2. Sobre los pobres recae la responsabilidad de demasiados aspectos de su vida, mientras que en las sociedades más desarrolladas económicamente muchas decisiones están tomadas institucionalmente por nosotros.

3. Hay buenas razones para creer que faltan mercados para los pobres o que, en algunos de ellos, sen enfrentan a precios muy desfavorables. Hay un amplio margen de la acción de los gobiernos para actuar en este terreno, apoyando al mercado para que ofrezca las condiciones necesarias o, si no funciona, para que considerara la provisión de los servicios por su cuenta.

4. Los países no están condenados al fracaso porque sean pobres ni porque hayan tenido una historia desafortunada, sino porque se han producido algunos fallos evitables en el diseño detallado de las políticas y con las ubicuas tres “íes”: ideología, ignorancia e inercia. La parte positiva y esperanzadora es que cabe la posibilidad de mejorar la gobernanza y las políticas, siempre existe un margen de mejora.

5. Las expectativas sobre lo que puede o no puede hacer la gente se convierten demasiado a menudo en profecías autocumplidas. No es fácil cambiar las expectativas, pero tampoco es imposible, y lo que es más importante, el rol de las expectativas implica que el éxito, a menudo, se retroalimenta, generando círculos virtuosos.

        Se trata en fin, de mirar a la pobreza más de cerca, de realizar una comprensión paciente de esta realidad para identificar las trampas de pobreza, teniendo siempre presente la esperanzadora conclusión de que los cambios pequeños pueden tener efectos grandes. “Podemos dejar de fingir que hay alguna solución sencilla y, en su lugar, podemos unir nuestras manos a las de millones de personas bienintencionadas de todo el mundo en la búsqueda de muchas ideas, grandes y pequeñas, que algún día nos llevarán a ese mundo en el que nadie tenga que vivir con 99 centavos al día”.


lunes, 11 de julio de 2022

MISIÓN ECONOMÍA

En su libro “Misión economía. Una guía para cambiar el capitalismo”, la economista Mariana Mazzucato toma como ejemplo la movilización que supuso el proyecto espacial de la Misión Apolo, para plantear la posibilidad de aplicar este modo de gestión de proyectos a los problemas de nuestro tiempo, con la misma imaginación, espíritu, audacia y medios que consiguieron llevar al hombre a la luna.


        Desde luego, el planteamiento es muy inspirador al tiempo que desafiante. La autora plantea la tesis de que las respuestas a los problemas de la humanidad, dependen más de nuestra capacidad para la organización de la economía acorde con los fines que nos propongamos, que de la cantidad de dinero que pongamos en ello.

      Se trataría de dotar al Estado de la competencia necesaria para actuar, teniendo en cuenta los resultados que puede provocar nuestra acción pública, incluidos los resultados indirectos y los diferentes impactos en el conjunto de la economía. Una acción orientada por misiones requiere la colaboración con el sector privado, planteando objetivos compartidos ambiciosos, inspiradores, catalizadores de la innovación, siendo capaces de imaginar un futuro mejor y organizando las inversiones públicas y privadas para lograrlo.

     La creación de valor público supone una acción en el conjunto de la economía que se mueve en la predistribución ex ante, complementaria de la función redistributiva del Estado como parte de la política económica. Es posible reimaginar la economía y el futuro de nuestras sociedades, con proyectos orientados al crecimiento inclusivo y sostenible, que generen riqueza bien distribuida en el conjunto de la sociedad. Para ello es preciso abrir la acción política a la participación, para sumar esfuerzos y multiplicar resultados, empezando por la esperanzadora iniciativa de repensar el futuro juntos.

     Para esta transformación de las políticas económicas son precisos gobiernos dotados de competencias dinámicas consistentes en la capacidad de definición de rutas y direcciones estratégicas de la acción pública, organizaciones eficientes orientadas a conseguir resultados, evaluación permanente durante todos los procesos desde el diseño hasta la ejecución final de los proyectos, así como la audacia de compartir riesgos y recompensas con el sector privado a lo largo del camino.

    En definitiva, una lectura muy recomendable que anima a plantearnos un nuevo énfasis en la experiencia y en el espacio público como un espacio en el que sentirse seguro aun estando en desacuerdo, imaginando juntos otro mundo y estando dispuestos a luchar por él.

jueves, 7 de julio de 2022

SALUD MENTAL: ¿OTRO MODELO ES POSIBLE?

Esta semana he podido participar como alumno en el curso de verano organizado por la Universidad de Málaga con el sugerente título de “Salud mental: ¿otro modelo es posible?”, que se ha celebrado en la sede de la Fundación María Zambrano en el municipio de Vélez-Málaga.


     Ha sido una experiencia muy interesante, tanto por la calidad de los ponentes que han impartido la formación, como por las cuestiones puestas sobre las mesas de debate, en las que se ha podido dialogar desde diferentes puntos de vista sobre las políticas sanitarias y sociales de atención a las personas que atraviesan situaciones que afectan a su salud mental. Una aportación significativa al proceso de formación continua de los profesionales que trabajamos en la red de servicios sociales de Andalucía.

      La participación de personas que han vivido en primera persona su paso por los servicios sanitarios públicos de salud mental, ha aportado a cada una de las sesiones un elemento empático que sin lugar a dudas ha resultado enriquecedor, tanto para aportar al conocimiento el punto de vista de los usuarios de las políticas públicas, como para transformar la visión de los profesionales y poder darnos cuenta de que tratamos con vidas humanas, con sus contextos sociales y familiares, con su historia de vida.

       Sin lugar a dudas, estos formatos interdisciplinares tienen la virtud de poner sobre la mesa la necesidad de reformas de los sistemas de atención, así como la importancia de coordinar todos los recursos disponibles para multiplicar el impacto de las políticas públicas de atención a las personas que atraviesan situaciones que afectan a su salud mental.

   Se han abordado aspectos psiquiátricos, jurídicos, institucionales y organizativos, de gran relevancia. En definitiva, una experiencia muy recomendable, por la que quiero felicitar a la Fundación General de la Universidad de Málaga en la persona de los codirectores del curso, José Miguel Pena Andreu y Carmen Sibajas Rico. Os animo a participar en la programación formativa de la UMA para este verano que acaba de comenzar.

        En este enlace podéis ver el contenido de la programación del curso y los ponentes que han participado:

Salud mental: ¿otro modelo es posible?